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sábado, 21 de abril de 2018

Hipólito una Quinta Columna en acción

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1- El PRM está viviendo un momento clave y decisivo de su joven historia. Una “Quinta Columna” encabezada por Hipólito Mejía amenaza seriamente la meta de este Partido, la cual es ganar el poder en el 2020.  Ese rol fue asumido por Hipólito desde que reconoció a Danilo como el triunfador en las elecciones del 2012, cosa que él aceptó mansamente, obviando lo fraudulento de las mismas y sin negociar algún acuerdo que fuera provechoso para el pueblo y el Partido.  Respecto a esa decisión, es una creencia generalizada, que él se entendió con Danilo, en lo que pesó más la gratitud y lealtad que él manifiesta por ese amigo suyo, que la fidelidad que él le debe profesar al PRM, cuya militancia le ha dado tantas glorias, poder y dinero.

martes, 17 de abril de 2018

Danilo y Leonel ya tomaron caminos distintos

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Admito que me patina el coco, que me está “fallando el güiro” y que “se me está yendo la guagua” -tal vez producto de una enfermedad que gradualmente convierte mi cerebro en un trapo de cocina-

sábado, 14 de abril de 2018

El Reverendo Rubén Díaz frente a Ramfis Domínguez Trujillo

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1- En una pausa que hice mientras escribía el artículo programado para publicar en esta semana (Es una falacia, el nacionalismo y patriotismo atribuidos a Trujillo), leí en los periódicos un titular: “Mi viaje a la RD”, de la autoría de Rubén Díaz, un boricua senador estatal por New York y pastor evangélico muy activo en el mundo de la política y la religión.  Pospuse la entrega del artículo citado donde demuestro que el cacareado nacionalismo y patriotismo de Trujillo, fue, sigue siendo y será, una falacia de las más viles de nuestra historia patria, para en su lugar hacerle algunas puntualizaciones al revendo Díaz, quien anda de “paños y manteles” con variopintos funcionarios corruptos del actual gobierno dominicano y con el oportunista Ramfis Domingo Trujillo.
2- El reverendo Rubén Díaz comienza su artículo diciendo: “Usted debe saber, que acabo de regresar de un viaje de cinco (5) días a la República Dominicana donde fui recibido por el Presidente de la República Dominicana el honorable Danilo Medina”.   En primer lugar, le sugiero al pastor Díaz que en sus próximos escritos no use la expresión “Usted debe saber”, porque la misma suena como un mandato emitido por alguien autoritario, que piensa que sus comunicaciones, son los edictos de un rey feudal, y que al efecto, los demás (sus súbditos o vasallos), tienen que acatar la orden, so pena de retaliaciones por los cuerpos represivos. La opción a ese expresión seria: me place infórmale, tengo a gusto infórmale, tengo a bien informarle, etc. Hago ésta observación, porque no es justo, que semejante percepción sea creada y cale, alrededor de éste siervo de Cristo.
3- En su artículo, el senador Díaz describe el agotamiento de una jornada intensa y apretada de visitas a figuras de la oposición y del nefasto régimen peledeista encabezado por el presidente Danilo Medina, una persona impenitentemente mentirosa, sin escrúpulos y uno de los que ha venido llevando a nuestro país a la total ruina moral y económica, junto a todos los personajes que visitó el reverendo Díaz.
4- Por lo que vemos podemos deducir, que el senador Díaz, solo pudo encontrarse con “los cimarrones ” que desde hace muchos años se han constituido en los grandes saqueadores y verdugos del pueblo dominicano.  Hago esta aclaración, porque “de los políticos mansos”, no veo a ninguno en la lista de los que él visitó.
Enlace del artículo aludido: Mi viaje a la RD
5- Dada esta situación, sugiero al reverendo Rubén Díaz que nos explique, sus razones, por las cuales solo visitó a los personajes corruptos y depredadores del pueblo, ya aludidos por él.  Que nos diga el reverendo Díaz ¿por qué en esta ocasión  no visitó el “Museo de la Resistencia”, el “Museo de la Hermanas Mirabal” en Salcedo, ni a ningunas de las figuras que fueron víctimas de la tiranía de Trujillo que todavía viven?, como son los casos de Leandro Guzmán, Negro Veras, Tomasina Cabral Mejía, Chajud Mejia, etc.
 6- Tampoco le dio por visitar a los descendientes de éstos, ni a los vástagos de los revolucionarios hoy activos en la palestra política.  No visitó a Minóu Tavárez Mirabal, ni a Claudio Caamaño hijo, ni a los familiares de Fernandez Domínguez, Lora Fernández, Jean Awad y Pilar Báez, Hamlet Herman, Lalane José, Amaury German  Aristy, ni a nadie inserto en la larga lista de los descendientes del linaje de los héroes y heroínas de la patria. Tampoco, el senador Díaz visitó a políticos como Fidelio Despradel, Faride Raful, al padre Rogelio de la Cruz, o Fafa Taveras, quien por estar enfermo, necesita una oración de sanación y palabras de aliento.   Por el contrario, sí visitó a personajes que son la antítesis de éstos, y que hoy en día son los cabecillas del traumático ejercicio del poder político contra el pueblo, que dicho sea de paso, poder que han detentado como si fuera su herencia patrimonial.
7- En esta ocasión y para saciar nuestra curiosidad, también le preguntamos al reverendo Díaz, ¿Por qué no visitó los barrios paupérrimos?  ¿Por qué no fue a Gualey, los Guandules, Guachupita, La Ciénaga, Capotillo? , cuando hasta debió de ir a los supermercados, colmadones, pulperías, farmacias, hospitales desabastecidos, ver los recibos de luz y agua, comprar gasolina, montarse en una guagua del transporte público, etc., para que así pudiese darse cuenta de lo cara y difícil que está la vida en dominicana para los pobres, muy distinta a la que disfrutan los personajes que él visitó.
 8- Si el senador Díaz hubiese ido al barrio “Los Tres Brazos”, hubiese constatado por sí mismo con sus residentes, lo tan indigno, sinvergüenza y descarado que es el canciller que él llama honorable.  También debió de darse un viajecito por  San Pedro de Macorís y la Romana, para que allá hablase con los ancianos cañeros (hoy desechos humanos), que después de cortar caña por 40 ó 50 años ahora le niegan la miserable pensión de tres mil a cinco mil pesos, que solo dan para comer arroz con sal, mientras que los funcionarios del “honorable gobierno presidido por  Danilo”, ganan o se auto asignan sueldos millonarios, y se pensionan con emolumentos superiores al presupuesto mensual de un hospital regional que atiende a mas de 200 mil personas.
9- Si el reverendo Díaz hubiese hecho las visitas que desechó, hubiese visto por sí mismo la vida miserable que llevan los pobres nuestros en esos barrios paupérrimos, donde esos seres humanos habitan marginados del disfrute de las riquezas que en las últimas tres décadas ha tenido la economía de la República.  De haberlo hecho, hubiese visto miles de niños tristes, color de la tierra, millonarios de lombrices, que viven en casas destartaladas y sucias hechas de madera, zincs viejos y hasta de cartón.  Si hubiese hecho el periplo aludido, hubiese visto a los obreros explotados por la mordida del patrón; hubiese visto al tío Juan en la miseria, pese que trabaja duro de sol a sol.    Y hubiese visto miles de jóvenes de ambos sexos, sin estudio, sin empleo, sin alimentación segura, sin cuidados de salud, gente frustrada, sin esperanzas, y para colmo, prisioneros de una vida inicua y asediados por los narcotraficantes que los involucran en los vicios; condiciones éstas, que junto a la marginación, los llevan a delinquir, para luego ir a parar a cárceles inmundas, donde en un horror de hacinamiento,  los deposita el infame sistema judicial que nos gastamos, para convertirlos con un trato infame, en peores seres humanos.
10- En días previos a la visita que nos relata el reverendo Díaz, ya él había sostenido un encuentro con Ramfis Domingo Trujillo y su gente.  Muchos han interpretado ese evento como un apoyo del reverendo, al nietísimo.  Otros más perspicaces, sugieren, que como Díaz es un pastor evangélico y por ello cree en los mesías, consiguientemente, como al nietísimo, sus seguidores lo están considerando como el mesías esperado por el pueblo dominicano que viene a ponerle fin al desastroso rumbo que lleva el país del manos del PLD y de los demás partidos tradicionales,  por esa razón, – dicen los aludidos perspicaces –  que el reverendo Díaz se le ha acercado a este supuesto enviado, para por si acaso,  ver lo que hay.
11- Pues bien, como el reverendo Rubén Díaz no es dominicano, por ende, supongo que no conoce la historia de mi país a fondo, específicamente, lo que fue la “Era de Trujillo”- porque si en verdad la conociera – al nietísimo, ni se le acercara en aras de proselitismo, y más, cuando ese proselitismo ayuda a empoderar a ese descendiente de Trujillo. Claro, entiendo, que él cómo pastor no puede hacer excepción de persona, pero eso es en lo religioso, en lo político es otra cosa, que es lo que concierne en este caso con el encuentro entre Rubén Díaz y Ramfis Domínguez Trujillo.  A Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es de Cesar.
12- Como el reverendo Díaz es una persona muy querida entre los dominicanos residentes en New York, me apresuro a advertirle por el bien suyo y el de su causa religiosa y política, que de ahora en adelante ponga mucho cuidado con eso de seguir relacionándose con todo lo peor de la clase política dominicana, puesto que en ese laborantismo, no solo se está entendiendo con  Ramfis, sino, que como ya vimos, también se está vinculando con  personas que son verdaderos azotes del pueblo dominicano, porque han ido al Estado a robar descaradamente para enriquecerse a costa de saquear los fondos  destinados a la salud, educación, agropecuaria, construcción de viviendas, acueductos, alcantarillados, aumento de sueldos equiparables al costo de la vida,  etc. Y duele, cuando alguien como el reverendo Díaz visita a todos esos bandidos, y los trata de honorables; pero también, molesta, irrita, ofende su unción a un proyecto que pretende sentar en el solio presidencial de nuestra patria a un descendiente directo y admirador de unos de los tiranos más sanguinarios de nuestra América, lo que constituye una afrenta, no solo para nuestra República, sino también para toda la humanidad pensante con dignidad y vergüenza.
Conclusión
 En este torbellino político, el reverendo Díaz tiene solamente dos opciones: Primero, coincidir con mi análisis y por consiguiente, rectificar. Segundo, persistir con la práctica de vincularse con los corruptos señalados y con el nieto heredero de Trujillo.  Pero más me gustaría, que el reverendo Rubén Díaz entienda, que para los dominicanos que estamos sufriendo los desmanes del peledeismo, y para los que conocemos la historia de lo que fue la brutal “Era de Trujillo” y las acciones de la familia Trujillo, y para los que fueron objeto de torturas, persecuciones, exilios, asesinatos, robos y abusos; y victimas de todas las depravaciones, del terror y opresión de Trujillo y su familia, resulta una falta de delicadeza, una infamia, un acto oprobioso, una afrenta, una ofensa a la dignidad nacional, cualquier acto que se haga en el que se considere honorable a la claque que nos desgobierna, y que para colmo, también ese alguien participe en actos donde se reivindique a  Trujillo o a algún miembro de esa familia de ladrones y asesinos de la peor calaña,  peor aún, si ese descendiente anda proclamando que el monstruo de Trujillo fue un gran ser humano y que su gran error fue, ser demasiado humano.
A los lectores, les dejo la palabra

miércoles, 11 de abril de 2018

El problema no son los haitianos

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Que tontos o que ingenuos somos. Que ignorantes, que fácil nos marean y nos engañan. Perdimos el sentido crítico.
Pobre pueblo que va al matadero sin protestar, sin oponerse, como un rebaño de reses camino al sacrificio, porque no tiene un camino que seguir, un líder a quien escuchar y que lo guie hacia la libertad y la justicia.
Pobre pueblo que vende su voto y su conciencia cada cuatro años hasta por una cerveza, sin detenerse a pensar en los mil 460 días restantes durante los cuales otros se enriquecerán con un discurso de bonanza y prosperidad en tanto la pobreza y la marginalidad de los de abajo no se detiene.
El gobierno, apoyado por un grupo de patriotas de pacotillas que se expresan en las redes sociales manipulándolas y una prensa cada vez más amarilla, ha estado sembrando el odio y la venganza contra un pueblo, pobre, indefenso, aislado y despreciado por el color de su piel, su religión y su idioma.
Haití no es un peligro para el pueblo dominicano. Y probablemente no lo será nunca. Recurrir a la historia para alimentar el odio y la venganza es absurdo. Estados Unidos perdió la guerra de Vietnam que le costó a ambos pueblos miles, millones de muertos y hoy tienen una relación fraterna. Alemania fue dividida y destrozada por la segunda guerra mundial. Hoy Alemania está unida y su amistad con Rusia, Inglaterra y Estados Unidos no puede ser mejor.
La historia está llena de pueblos enfrentados por una razón u otra, pero al final la sensatez  de la política, el comercio y el negocio, los ha unido.
Y mientras la propaganda xenófoba toma fuerza en los medios de comunicación y las mentes de las personas, olvidamos temas y problemas más urgentes.
El racismo y el odio  contra los haitianos coinciden –extrañamente- con sacar expedientes de la palestra pública; temas tan serios como los sobornos por cinco millones de dólares en la compra a sobreprecio de los aviones Súper Tucano.
Coincide también con el olvido de los 92 millones de dólares que la Odebrecht admitió haber entregado a funcionarios y legisladores para obtener los mejores contratos de obras que luego fueron sobrevaluadas. No hablamos, que raro, de la oficina de sobornos instalada en nuestro país por asunto de “seguridad”, ni de la presencia del estratega Joao Santana como jefe de campaña electoral de Danilo Medina, quien lo elogió y le agradeció sus grandes aportes para llevarlo a la presidencia. Los  vínculos del presidente Medina  con Odebrecht son más que evidentes. (¿¡)
Nos olvidamos hasta de la “resurrección” de Quirinito que le  costó al narcotráfico más de 50 millones de pesos, según han calculado las propias autoridades, pero nadie  ha sido cancelado ni arrestado.
Mientras andamos “cazando” haitianos que el propio gobierno permite su entrada a nuestro territorio, la corrupción y el vandalismo no se detienen.
En otros países, como Perú, un presidente debió renunciar, otros están siendo perseguidos. Donde Odebrecht sobornó presidentes y funcionarios se han producido renuncias y encarcelamientos. Menos en la  Republica Dominicana donde el escándalo es tan o más grande que los demás países. Aquí no ha pasado nada por la ausencia de una oposición que incluye “la falsa izquierda”. Y porque además Danilo tiene “su” Congreso. Por eso lo compró, para protegerse.
No le hagamos el juego a los xenófobos, exijamos que los casos de corrupción sean resueltos y que los culpables terminen en la cárcel.
El problema fundamental de este país no son los haitianos, son los corruptos que se roban la felicidad y la esperanza del pueblo de manera impune impidiendo que todos tengamos agua potable, salud, educación, viviendas, energía eléctrica, empleos dignos y seguridad.

jueves, 29 de marzo de 2018

A cada quien su Cristo

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A finales de los años cincuenta,  todo el espacio heroico de la nación dominicana estaba ocupado por Trujillo. El “Generalísimo” llenó treinta y un años de esa magia infame, en los cuales todo estuvo referido a su persona

sábado, 17 de marzo de 2018

Carolina Mejía y su paso al frente

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1- En declaraciones recientes, Carolina Mejía planteó: “la situación calamitosa, la falta de legalidad e impunidad que imperan en los gobiernos del PLD, son de los elementos que me obligan a dar un paso al frente en la contienda interna que se libra en el PRM para elegir sus próximas autoridades.

domingo, 4 de marzo de 2018

Es otro país

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Aunque son burlas, insinuando que el país descrito por el presidente Danilo Medina en su mensaje de rendición de cuentas es ilusorio, no dejan de tener razón las caricaturizaciones que sugieren que el mandatario ha descrito una realidad social muy distinta a la que nos acostumbramos a ver y denunciar como invariable.
No lo mencionó, pero desde que la República empezó sus primeros pasos, hubo dominicanos que nacieron y murieron en la prisión del analfabetismo, que también es la de la falta de información y de oportunidades para romper el círculo de la pobreza, y en la gestión de Danilo Medina, esa gravísima inequidad ha sido prácticamente erradicada.

Gente sin acceso al financiamiento bancario, entrampados en la usura, han encontrado la oportunidad de ser confiables para un crédito solidario que más de un 98% retornan agradecidos, y con posibilidades de emplearse y de emplear, convirtiéndose también en potenciales clientes de la banca regular y contribuyendo con el dinamismo de la economía. Solamente en el año 2017 recibieron un beneficio crediticio por 5,364 millones.
Tiene que ser otro el país en el que gente que antes rogaba por un empleo o una ayuda, ha creado 84,280 empleos. Es otro el país porque para clasificar en Banca Solidaria, no interviene la politiquería y las oportunidades son iguales para todos los solicitantes.
Que no sea una movilidad petrificada, porque la condición de vulnerabilidad ante cualquier evento de la naturaleza o coyuntura inestable de la economía los puede regresar a la pobreza, hasta empíricamente puede advertirse que en el país se ha producido una gran movilidad social, que también, genera caos, porque, por ejemplo, en Los Alcarrizos, la cantidad de vehículos desborda en más de un 40% la capacidad de las vías.


 
Los que creen que la pobreza es una condena eterna, podrán dudar, aunque la realidad les presente en diferentes manifestaciones de la vida nacional a más de un millón 200 mil pobres movidos hacia la clase media. Los números que ofreció el presidente Medina consolidando sus cinco años de gobierno, están ahí certificados por todos los organismos internacionales:  pobreza descendió de 39.7% a 25,5%, y la clase media creció de 22.6% al 30%.
En el país existía una medicina privada para quienes podían pagarla o trabajaban en empresas con planes de salud; en el nuevo país tres de cada cuatro dominicanos pueden acudir a demandar servicios de salud en cualquier clínica u hospital porque tienen un seguro de salud que les respalda, y los pobres de solemnidad pueden acudir a hospitales públicos con mejores servicios que las clínicas privadas.
No ignoro que ese país que ha sacado a muchas personas de la pobreza tiene aún mucha pobreza; que el país que ha creado empleos tiene mucho desempleo; que el país en que las mujeres tienen una gran integración a la actividad productiva y en la que son mayoría en la matrícula universitaria, son víctimas de feminicidios y se les limita a decidir sobre su cuerpo; que la inseguridad es cultura de vida, pero es importante que haya descendido la tasa de homicidios y ojalá que sea un logro sostenible y mejorable en el tiempo
De casos de corrupción que han sido judicializados, no tenía que hablar. El discurso fue basado en cifras incontrovertibles de avances, pero no de conformidad, rémoras que solo redimimos, consiguiendo todos los años logros como los presentados en esta rendición de cuentas.

viernes, 2 de marzo de 2018

Danilo huyendo hacia delante por su fracaso en Catalina

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Un día antes del Discurso de Rendición de Cuentas elegí el título e inicié la preparación de este artículo. Supuse, acertadamente, que Danilo escurriría el bulto huyendo hacia delante para no admitir su responsabilidad ni afrontar su error en Catalina. Huir de esa desafortunada realidad no la resuelve; al contrario, la pospone y agrava. Anteriormente citamos que en política el error es peor que el crimen y que lo que se soslaya estalla.
En su Plan de Gobierno 2012-2016 Danilo prometió “el rescate integral del sector eléctrico” y que los apagones desaparecerían antes de Agosto 2016. En Febrero 27, 2013 prometió que para el 2016 las pérdidas eléctricas serían reducidas hasta un 25%. Este Febrero 27, expresó que en 5 años y medio de gobierno, las pérdidas bajaron de 35.5% a  29.9%, no al 25% como prometió para Agosto 2016. Danilo debería averiguar por qué en Enero  2018, EDEESTE tuvo pérdidas de 37.2%, muy por encima de EDESUR y EDENORTE. No ha mejorado EDEESTE. Sus pérdidas eran 38.0% en Agosto 2012.
El año pasado Danilo erró, proclamando ante la Asamblea Nacional, que Catalina terminaría en el plazo previsto, o sea Agosto 7, y con el costo originalmente acordado, de 1,945 Millones de dólares. Ambas predicciones fueron fallidas. Este 27, Danilo dijo que la primera unidad de Catalina operará en condición de prueba en Diciembre, retrasada 17 meses para inicio de pruebas No significa que en Diciembre operará comercialmente. La predicción de costos de Danilo también resultó errada. En Julio 6 Odebrecht exigió 708 Millones de sobrecostos y demandó un arbitraje internacional. Danilo no cumplió con su obligación  constitucional de rendición de cuentas, silenciando el arbitraje en su discurso. Ese silencio lleva un mensaje de clara sonoridad a los oídos de la ciudadanía, advirtiendo que en sobrecostos exigidos hace 8 meses habría manejos inapropiados. Danilo señaló que Catalina tiene un 89% de avance. Se divulgó que a principios de año se habían pagado a Odebrecht 1,848 Millones, faltando menos de 100 para completar los 1,945 Millones contratados. ¿Alcanzarían 100 Millones para cubrir costos faltantes para poder iniciar pruebas de la primera unidad en Diciembre, y la segunda en febrero 2019? Si ese monto no alcanzara ¿Pagará Danilo por adelantado los sobrecostos de 708 Millones exigidos por Odebrecht, antes de emitirse el laudo arbitral?

Orondamente Danilo divulgó que “… la Oficina de Presupuesto Abierto Internacional en Enero de este año situó a la República Dominicana en el lugar 20, de los 115 países que fueron evaluados”. Sacamos una buena nota de 66, pero Danilo no dijo que su gobierno se quemó con una bajísima nota de 17 sobre 100 en el reglón de “Participación Pública”. “International Budget Participation” dictaminó que: “La República Dominicana provee pocas oportunidades para que el público participe en el proceso del presupuesto”. Con esa reprimenda Danilo debería publicar, rápidamente, la ejecución presupuestaria de Catalina, incluyendo todos los pagos a terceros y los exorbitantes costos financieros.
En el 2012 Danilo prometió que los apagones terminarían en el 2016. Ahora, en 2018, fuera del texto escrito, Danilo improvisó: “Ojalá que el 27 de Febrero cuando regrese aquí no haya apagones en la República Dominicana”. Conociendo la incredulidad ciudadana, en su discurso Danilo no  se atrevió a escribir sobre terminación de apagones. Después de las elecciones del 1990 el PLD, estando en la oposición,  demandó a Balaguer que le entregara la CDE para resolver los apagones en 2 ó 3 meses. En 1996 cuando Danilo asumió como Primer Ministro, su gobierno dijo que resolvería los apagones en 6 meses. No somos  “Una Nación de Borregos” y la ciudadanía no cree en  promesas siempre incumplidas. De los 674.78 MW de Catalina se perderán 202 MW, con pérdidas actuales de 29.9%. Cualquier mejoría concreta sobre los apagones ha dependido, fundamentalmente, de proyectos privados, a pesar de que el gobierno se dedicó a satanizar a esos generadores.

Danilo no abordó la corrupción de Odebrecht. Tampoco repitió frases huecas como “caiga quien caiga” y “hasta las últimas consecuencias”. Danilo debe reconocer su responsabilidad en el fracaso de Catalina y ser transparente. Gandhi, pacifista y apóstol  de la no violencia predicó que “Es incorrecto e inmoral tratar de escapar de las consecuencias de los actos propios”.

sábado, 17 de febrero de 2018

Los errores de Leonel Fernández

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Siempre he afirmado que tanto el presidente Danilo Medina como el ex-presidente Leonel Fernández tienen sentido de la historia, es decir,  saben actuar poniendo los intereses generales por encima de sus intereses particulares. Sin embargo, en los últimos días, el ex-presidente Fernández ha estado actuando muy contrario a esa visión.


Leonel se ha dejado llevar de un grupo de seguidores que lo están llevando a un nivel de extremismo político que puede ser muy perjudicial para la unidad del PLD y para el futuro político del propio ex-presidente. Y muestra que no ha aprendido la lección de la historia, pues si no es capaz de controlar ahora a algunos termocéfalos de su entorno, mucho menos podrá hacerlo si llega nuevamente a la presidencia.
Un líder debe saber caminar contra la corriente, debe entender la realidad del momento y saber dar pasos que lo lleven a sumar, no a restar ni dividir.
Leonel tiene todo el derecho de aspirar a volver a ser presidente. Pero debe entender también que su figura electoral está muy afectada y que en medio de toda esta campaña en contra de la corrupción, su candidatura es un gran riesgo.
Leonel debe saber que si no se entiende con Danilo, es muy difícil que pueda ser candidato presidencial del PLD y muchos menos ganar las elecciones del 2020. Debe estar muy consciente de que si Danilo no es el candidato a la reelección, él decide quién será el candidato del PLD y quién será el próximo presidente del país. Tan sencillo como eso.
Teniendo en cuenta esa realidad, considero que  fue un grave error de Leonel afirmar que “una modificación a la Constitución puede abrir las puertas para un régimen dictatorial y despótico”. Eso es una provocación innecesaria y absurda en contra de Danilo.


Eso es actuar sin sentido de la historia. Y peor aún es afirmar que “la Constitución es sagrada y que no puede modificarse”. Eso no es cierto. Y Leonel lo sabe muy bien porque él modificó la constitución con el Pacto de la Corbatas Azules, para no jubilarse,  políticamente hablando.
Leonel sabe muy bien que Danilo tiene todo el derecho de reelegirse. Y eso es lo que más le conviene a la nación dominicana, pues Danilo ha sido el mejor presidente de la etapa política moderna. Leonel, que ha sido tres veces presidente del país, y si ganara las elecciones del 2020 podría serlo por dos períodos más, no puede pretender cercenar la posibilidad de que Danilo pueda ser presidente por otro período. Eso muestra un criterio alejado de todo raciocinio y realidad política.
Siempre he afirmado que lo más conveniente es que Danilo y Leonel se pongan de acuerdo, ambos actuando con sentido de la historia, y ninguno de los dos aspire, que elijan  juntos un candidato o candidata y ambos lo apoyen con toda su alma y corazón, para que el PLD continúe en el poder, bajo la sabia orientación de sus dos líderes históricos.
Pero si Leonel insiste en seguir cometiendo errores y enfrentando a Danilo con una actitud absurda e irracional, sin darse cuenta está abriendo las puertas de una reelección de Danilo. Y eso, independientemente de que pueda darse o no, es lo que más conviene a la nación dominicana y al PLD.

domingo, 4 de febrero de 2018

Trump ante la nación

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Si la persona escogida por los demócratas para la refutación del primer discurso sobre el estado de la nación del presidente Donald Trump, fuera un factor de medición del impacto de esa alocución, hay una temprana confesión de debilidad por parte del partido llamado a presentar la opción sustituta: por más hastíos tempranos que haya despertado el actual mandatario estadounidense, no se avizora aún la figura que pudiera desplazarle cuando opte por la reelección.
Cualquier opción hubiese sido mejor que refrescar ante un segmento importante del electorado estadounidense, la repulsión dinástica, que es lo que han hecho al apelar a un Kennedy. Hillary Clinton terminó abatida por Barack Obama y después por Donald Trump, entre otras cosas, porque la instintiva racionalidad de los electores rechaza la entronización de una nueva dinastía.
El mensaje supremacista que atribuyen a Trump no lo van a contrarrestar enfrentándole a un blanco acomodado de un Estado excesivamente demócrata, cuyos méritos para contestar un mensaje presidencial, correspondan no a la persona, sino al prestigio de su familia.
Un detalle personal pudo haber arruinado la presentación del presidente: la ausencia de la primera dama, Melania Trump, pero ella y sus asesores y quien sabe si los del presidente, sabían que una cosa eran los efectos del plante que le hiciera al esposo, para la cumbre de Davos, en Suiza, en justa valoración del orgullo y la dignidad femeninas, por la exposición de pagos de la campaña de su marido para que una señora no denunciara gratificación recibida para proporciónale entretención sexual.
La regia elegancia de la primera dama fue uno de los detalles distintivos del escenario en el que Trump siguió la tradición entronizada por Woodrow Wilson, de no solo enviar un informe escrito de rendición de cuentas ante el Congreso, sino de recrear ante las cámaras de televisión y las principales autoridades del país un resumen humanizado de los temas en los que ha ido trabajando la administración y logros alcanzados.
El primer filón lo sacó refiriéndose a la mejoría de ingresos que ha propiciado en los bolsillos de los ciudadanos con las rebajas impositivas, que para el caso de los negocios representa una disminución de un 35% a un 21% y en el caso de una persona con ingresos de 75 mil dólares al año, un ahorro sobre los dos mil.
También presentó un resultado muy elocuente del crecimiento de la actividad económica: la generación de 2,4 millones de nuevos empleos, de los cuales 200 mil corresponden al sector manufacturero.
Es verdad que fue sesgado al hablar de la violencia generada por las maras salvatruchas, que migran desde Centroamérica, porque no son siquiera el peor factor de inseguridad, en un país donde en cualquier momento aparece un desquiciado disparando a mansalva en una escuela, iglesia o discoteca, o en un concierto, como ocurrió en Las Vegas, lo que deriva de la venta de armas letales sin ningún tipo de regulación.
Es verdad que la puerta que dejaría abierta para la regularización de personas que viven en Estados Unidos en condiciones de ilegalidad es sumamente limitada, con un plan que apenas daría esa oportunidad a 1.8 millones, en una país donde el número de requirentes de esa oportunidad debe ser diez veces mayor, pero su discurso es coherente con lo que ofertó en campaña, y sin dudas, sabe que sus palabras estimulan  anhelos de grandeza y predestinación que anidan en la idiosincrasia estadounidense.

domingo, 28 de enero de 2018

El pueblo que olvida muere

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Los escándalos de corrupción son cada vez más grandes. Los rumores involucran hasta al presidente de la República. Pero nada ocurre. Ni siquiera cuando una docena de niños muere en un hospital público porque la corrupción se roba hasta la vida de los neonatos. Nadie se sorprende, nadie se inmuta, nadie reacciona. Es el pan nuestro de cada día.
La gente está convencida de los negocios que hacen los funcionarios a todos los niveles cada vez que firman un contrato, dan una concesión, construyen un hospital, un puente o una escuela. La percepción de corrupción es generalizada. Lo dicen las encuestas. Alrededor del 90% de la población considera que ahora hay más prevaricación que antes. Y que el presidente de la República no sólo lo sabe, sino que forma parte de ella. Tiene que ser verdad.
Nada se mueve sin que el jefe del Estado lo sepa. Es el hombre más y mejor informado del país, el que todo lo sabe de primera mano aunque parezca ciego, sordo y mudo. Es que su dislexia política no le permite hablar.
De todos modos, no tiene que decir nada, otros lo hacen por él. Determinados funcionarios, especialistas en mentir y engañar, hablan diariamente. Las bocinas por igual. Nos dicen que este país es una maravilla, que todo está perfecto, que no hay de qué preocuparse, que vamos viento en popa aunque las olas del endeudamiento, inseguridad ciudadana, costo de la vida, crimen, lavado, evasión fiscal, desempleo, viviendas, impuestos, la tarifa eléctrica, combustibles y transporte, nos estén ahogando. Convocan a su prensa para afirmar, enfáticamente, convencidos de que somos tarados, que este es un país seguro. Y tienen razón: Este es un país seguro, muy seguro, diría. Están seguros en sus mansiones, villas y castillos, en vehículos de lujo blindados y protegidos por militares fuertemente armados y por un manto negro de impunidad, los corruptos, delincuentes de cuello blanco con sus trajes de políticos desvergonzados. Fiscales y jueces de todas las cortes, con las leyes que aprueba el Congreso del “barrilito” y el “cofrecito”, tienen la tarea de garantizar, “legalmente” a través del “debido proceso” la “inocencia” de los imputados por desfalco de los bienes del pueblo. Los expedientes, generalmente mal instrumentado, terminan “archivados”.
Mientras los corruptos andan con sus esposas y amantes, viajando en primera clase por el mundo, disfrutando la vida como reinas y reyes, los pobres que roban, asaltan y hasta matan, mueren en un “intercambio de disparos” con la Policía o van a la cárceles donde son tratados como animales.
El caso de la empresa brasileña Odebrechet ha estremecido una buena parte de los países latinoamericanos, menos el nuestro. Algunos presidentes y ex presidentes han sido acusados de recibir sobornos. Muchos dirigentes políticos y funcionarios también. Algunos están presos, otros tienen procesos abiertos en los tribunales.
En la República Dominicana, donde la empresa confesó haber distribuido 92 millones de dólares, donde instaló su oficina internacional de sobornos porque estaba “más segura”, donde el experto en campañas electorales, asesor del presidente, Joao Santana y su esposa Maura tenían un búnker en el mismo Palacio Nacional, no ha ocurrido nada.
Las autoridades juegan a la política y al tiempo convencidas de que este pueblo no tiene memoria, que todo lo olvida, como olvidó las enseñanzas de Juan Pablo Duarte, Gregorio Luperón, Manolo, Caamaño y los constitucionalistas del 24 de Abril de 1965.

viernes, 26 de enero de 2018

Duarte y los traidores

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El pensamiento de Juan Pablo Duarte conserva plena  vigencia. En lo político, en cuanto a la organización del Estado, en la relación con el vecino Haití  o en lo que respecta a la aplicación de la justicia,   el ideario  duartiano  ostenta toda su   lozanía. De no ser así será que nuestros males han variado  poco  en los últimos dos siglos. O quizá  son los mismos.
Junto a su  ejemplo de entrega sincera al bien colectivo, el pensamiento de Duarte  es su más  preciado legado.  Su sentido de justicia y equidad, como su doctrina de moral política, claman  por ser tomados en cuenta. Debería resonar en nuestra conciencia su advertencia: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán víctimas de sus maquinaciones”.
Hoy,  a los 205 años de su nacimiento, su nombre estará de boca en boca, y sobre todo saldrá de aquellos a quienes el patricio   llamó “facción miserable” que se opone  al deseo  de bienestar del pueblo. Esa  “facción miserable” sustrae los bienes del pueblo, y mientras ellos  viven en el lujo y el derroche, la mayoría  padece  todo género de calamidad y precariedades.
Han quebrantado toda ley y toda ética con el propósito de acumular riquezas. Andan podridos en dinero y borrachos de poder, pero aun quieren más. Alaban a Duarte de palabra, pero  en medio de sus orgías se burlan de él y de quienes como él  aspiran a ver al pueblo dominicano feliz y tranquilo, libre del hambre, de la insalubridad y de la violencia que azota a toda hora.
La “facción miserable” ha corrompido las instituciones, sobre todo la justicia y los medios de comunicación.  Han traicionado la confianza de la gente. Ahora es poco lo que se puede hacer para someterlos al orden,  pues  obran  para retorcerlo todo, para vulnerarlo todo. Los reclamos  del pueblo  contra la corrupción y la impunidad  tienen   su base en hechos reales.
Su afán de lucro los ha llevado a conspirar contra la soberanía y contra el honor patrio, contra la salud del pueblo, contra la estabilidad de la familia y contra la democracia.  Por eso  merecen la calificación de  traidores,  y la suya es alta traición. En el siglo XIX, traidores serían, entre otros, Pedro Santana y Buenaventura Báez, pero la historia no termina  ahí. Hay  nuevos nombres.
Ojalá esa gente no  tomara  en su boca el nombre del fundador de la República Dominicana. Más bien pudiera prestar oídos al patricio que  repite: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán víctimas de sus maquinaciones”. Y someterse a juicio.

lunes, 22 de enero de 2018

La pelota y el malvao Franklin Mirabal

Por Rubén Moreta

Los fanáticos de las Águilas del Cibao no nos habíamos sentidos más atacados, acosados y ofendidos,  en lo más de ochenta años de nuestro  aguerrido club mamey, que en la actualidad. 
El responsable de  tan sórdida e irreparable afrenta es el colega periodista Franklin Mirabal, quien en rol de "animador" (porque lo que  hace no es narración) de un equipito contrario al mío, con un estilo aguzado, irreverente y  "cuerdero" nos sofoca a los aguiluchos a grado máximo. 
Lo que hace Mirabal es basurearnos, cuando comienza con su vocecita atiplada a fuñirnos con frases taladrantes como: "quítense del medio…quítense del medio que vienen los tigres".  O la supersticiosa expresión: "me están picando las manos".  O su exagerada muletilla:"Señores…Señoreees".
Pero la más afrentosa es, cuando el equipito azul está ganando apenas por una carrera, que el condenao comienza a restallar: "Señores, Que bonita…que bonita se ve esa pizarra"
Malvao narrador.  Latoso sujeto.  El tipo está exagerando y faltándole el respeto a los fanáticos no liceístas.  Pero, no dejo de reconocer que con su desenfadado estilo el condenao Mirabal se ha metido en un bolsillo a la audiencia nacional.
Como líder de la fanaticada aguilucha en el sur, que modestamente soy, junto al Monseñor José Dolores Grullón, Phillip Viñas y Eulalio Ramírez,  arengo a los fanáticos mameyes a que en los juegos donde narre el malvao Franklin Mirabal, veamos el juego con la televisión muda, para que no nos dé un soponcio.
El autor es fanático aguilucho.

lunes, 15 de enero de 2018

El libro que estremeció a la Casa Blanca

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Desde la época en que J.K. Rowling, la célebre escritora británica, publicase una serie de novelas fantásticas sobre la vida de Harry Potter, el niño aprendiz de magia y hechicería, nada parecido había ocurrido en el mundo editorial.
Sólo bastó que el pasado 3 de enero, la revista New York publicase un extracto del libro del reconocido periodista norteamericano Michael Wolff, Fire and Fury: Inside the Trump White House (Fuego y Furia en la Casa Blanca de Trump), para que inmediatamente las solicitudes de compra lo convirtiesen en el principal bestseller del momento.
El solo anuncio de su publicación irritó tanto a la Casa Blanca, que la vocera oficial del gobierno, Sarah Huckabee Sanders, rápidamente lo descalificó como una ®basura de ficción®; y que Charles Harder, abogado del presidente Donald Trump le enviase una carta al autor y a la casa editora, indicándoles que desistieran de su publicación, bajo la amenaza de proceder con una demanda por difamación e injuria.
La reacción, sin embargo,  fue contraria a la esperada. En lugar de acoger la petición de suspensión de la publicación,  la casa editora adelantó la  fecha de salida del libro. En menos de 48 horas ya había vendido un millón de ejemplares.
Según el autor, su objetivo al escribirlo era, en primer término, poner de relieve que “con la toma de posesión de Donald Trump el 20 de enero del 2017, los Estados Unidos entraron en el ojo de la más extraordinaria tormenta política desde Watergate”; segundo, exponer acerca de los conflictos internos, o luchas de poder, suscitados  entre altos funcionarios de la Casa Blanca; y tercero, referirse a las expresiones denigrantes realizadas por Steve Bannon, quien fuera jefe de estrategia del gobierno estadounidense, en relación a los miembros de la familia presidencial.
No pensaban ganar
Lo primero que empieza por exponer en su controversial libro, Michael Wolff, quien además es un destacado columnista de las revistas Vanity Fair y The Hollywood Reporter, así como autor de varios libros, es que nadie esperaba en el equipo de campaña electoral del candidato del Partido Republicano, ganar las elecciones.
De acuerdo con los comentarios recogidos, ni siquiera el propio Donald Trump creía que se podía alcanzar el triunfo electoral. En vista de eso, para el magnate de las propiedades inmobiliarias, lo más importante, entonces,  era “ser el hombre más famoso del mundo.”  De esa manera, saldría del proceso electoral con su  marca más fortalecida  e innumerables nuevas oportunidades de negocios.
Como prueba de que no se podría triunfar, había el hecho de quejas permanentes, hasta del propio candidato  con el funcionamiento de su equipo de campaña electoral. Para Donald Trump, todos sus integrantes no eran más que unos ineptos. Nadie servía para nada.
De hecho, a tan solo cinco meses de la celebración del torneo electoral, en junio del 2016, despidió a su primer jefe de campaña, Corey Lawandowski, a quien calificó de torpe e incompetente.
Luego vino Paul Manafort, en estos momentos bajo investigación judicial, quien sólo pudo permanecer dos meses como encargado de la campaña,  hasta agosto, cuando solo faltaban menos de 90 días para que los ciudadanos acudieran  a los centros de votación.
A esa altura del certamen electoral, Hillary Clinton, la candidata del Partido Demócrata, llevaba una ventaja entre 12 y 17 puntos por encima del candidato republicano. Entonces se creía que sólo un milagro podía revertir esa tendencia.
Fue en ese momento de penumbras que se presentaron ante el candidato Donald Trump,  Robert Mercer, un billonario de extrema derecha, y su hija, Rebekah, quienes decidieron, junto a otros asociados, también multimillonarios, financiar y hacerse cargo del resto de la campaña de Trump.
La primera reacción del candidato republicano, según refiere Michael Wolff, fue de asombro. No podía comprender como alguien podría comprometer sus recursos en favor de una causa que se encontraba por completo perdida.
La única condición, sin embargo, sugerida por Robert Mercer y su hija, y aceptada por Donald Trump, fue que se integrasen a la dirección de la campaña dos figuras claves de su emporio: Steve Bannon y Kellyanne Conway.
Conway, al asumir la dirección de la campaña, no advirtió posibilidades de triunfo. Por el contrario, estaba convencida de que Donald Trump perdería las elecciones.
No así Steve Bannon, quien provenía de la dirección de la publicación digital de la extrema derecha, Breitbart News. Este mantuvo el criterio de que a pesar de las dificultades y la falta de organización que la campaña había experimentado, Trump saldría airoso de su combate electoral.
Las dramáticas revelaciones sobre el trato impropio de Trump con las mujeres parecían haber sepultado definitivamente las aspiraciones electorales del exitoso empresario de la construcción.
 
Sin embargo, logró sobrevivir; y de manera casual la campaña empezó a dar un giro radical en su favor cuando el director del FBI, James Comey,  informó que se reabría la investigación en relación a los correos electrónicos en contra de la candidata demócrata, Hillary Clinton.
Todavía, el mismo día de las elecciones, 8 de noviembre, al iniciarse el conteo de los votos, no había un ambiente triunfal entre los partidarios del candidato republicano.
La victoria fue tan inesperada que se cuenta que Donald Trump hijo le comentó a un amigo que su padre, Donald Trump, estaba tan sorprendido con su triunfo que parecía “como si hubiese visto un fantasma.”
Conflictos e intrigas
Steve Bannon hablaba con tanta certeza acerca de un seguro triunfo de Trump en las urnas, que éste llegó a considerar que tal vez su promotor de campaña tuviese poderes místicos, lo cual lo hacía prácticamente indispensable para el gobierno que se iniciaba.
Pero no era así. Bannon no sólo no tenía poderes místicos, sino que hasta carecía de  experiencia política. Nunca había dirigido una campaña electoral ni había ejercido función pública alguna. Lo único que ofrecía era una visión apocalíptica  que se sustentaba en la convicción de que la sociedad norteamericana estaba escindida en dos sectores irreconciliables:  globalistas liberales y nacionalistas populistas conservadores.
El problema es que según los testimonios recogidos por Michael Wolff en su libro, la selección de Steve Bannon como jefe de Estrategia y asesor presidencial fue, tal vez, la peor que pudo haber hecho Donald Trump.
Bannon, para quienes le conocían en sus múltiples facetas, si bien es un hombre culto e inteligente, resultaba, al mismo tiempo, dogmático, petulante y hasta antisocial.
Su actitud fanatizada y explosiva llegó a niveles tales, que se le considera como una especie de granada humana; y se afirma que si hay fuego en algún lugar, lo más probable es que le encuentren los fósforos en las manos.
Con una personalidad tan alucinante en una función de tanta autoridad, era lógico suponer que el gobierno del presidente Donald Trump encontraría serios conflictos internos.
Al mismo tiempo, según refiere Wolff, había mucho pesimismo entre el personal de la Casa Blanca, acerca del buen funcionamiento del gobierno. Para darse ánimo, se decían entre sí: “Haremos que esto funcione.” “Esto va a funcionar.”
La razón de esa inquietud se debía a que desde los días inmediatos al triunfo electoral, se había estado tejiendo la especie de una posible interferencia de Rusia en los resultados del certamen.
 
Pero, en adición, estaba la percepción que de manera generalizada se había ido creando en torno a la personalidad del nuevo presidente. Se le veía como emotivo e impulsivo. De que no tenía hábito de lectura. De que su nivel de concentración era bajo; y de que no escuchaba ni prestaba atención.
En medio de ese vacío, Steve Bannon quiso apoderarse e imponer la agenda presidencial, lo cual le generó, desde un principio, serias dificultades con el jefe de gabinete, Reince Priebus, quien había sido colocado en esa función para servir de enlace con los líderes republicanos del Congreso.
Más aún,  Bannon entró en conflicto con Jared Kushner e Ivanka Trump, yerno e hija del presidente Donald Trump, lo cual, por supuesto, por el vínculo familiar, tenía otra connotación.
Para dirimir esos conflictos, cada una de las partes aspiraba a derribar a la otra filtrando información a los medios de comunicación que estimaba podrían perjudicarles.
La caída del jefe de gabinete
Como resultado  de esas pugnas, el jefe de gabinete fue despedido. El vocero de gobierno renunció. Un nuevo jefe de comunicación duró tan solo una semana en su cargo; y la Casa Blanca se sumía, como nunca antes, en medio del caos y el desorden.
 
Para debilitar a sus rivales internos y continuar imponiendo su agenda de división y confrontación, Steve Bannon continuó en su campaña de proveer, en forma secreta, información a los medios de comunicación.
Pero fue tan obstinado en sus propósitos y tan siniestro en sus planes, que traspasó los límites de la prudencia y de la lealtad; y por esa razón,  inevitablemente,  fue separado, en agosto del año pasado, de las funciones gubernamentales que se les habían conferido.
Ahora, ya fuera de funciones, aparecen nuevas declaraciones suyas, recogidas en el libro de Michael  Wolff. Esas declaraciones, ciertas o falsas,  son  tan escalofriantes y comprometedoras que han estremecido a la Casa Blanca.

domingo, 14 de enero de 2018

El mismo Trump

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Michael Wolff, escritor controversial y creativo, que cuando carece de las citas que necesita para avalar algún criterio, las crea y en varias oportunidades personajes con lo que ha dicho haber conversado lo han desmentido, ha escandalizado a la opinión pública estadounidense con las revelaciones que formula en su best seller  “Fuego y Furia”,  que conducen a tratar de establecer por enésima vez la palmaria incapacidad de Donald Trump para desempeñar la presidencia del país más poderoso del mundo.
El Trump que describe Wolff es el mismo que los electores tuvieron oportunidad de justipreciar en una campaña en la que actuó sin ahorro de desenfados promoviendo las ideas básicas que le dieron el triunfo, nadie votó por él ignorando que carecía de experiencia y de la parsimonia necesaria para llevar con sabiduría los asuntos del gobierno.
¿Dan motivos las narraciones escandalosas de Fuego y Furia para que los electores de Donald Trump experimenten vergüenza y arrepentimiento? ¿Está actuando el presidente actual de los Estados Unidos de América contrario a lo que la gente esperaba, como suelen hacer políticos que asumen una pose para la campaña y una postura distinta en el Gobierno?

Independientemente de lo que pueda pasar con Donald Trump en el futuro, hasta ahora, ha mostrado fidelidad a sus compromisos de campaña y lejos de sentirse defraudados sus escogientes han estado recibiendo lo que reclamaban.
Lo primero que quiere el ciudadano es más dinero en los bolsillos y las rebajas impositivas que ha auspiciado apuntan en esa dirección, lo que se paso tiene impacto en la economía dominicana con mayor remesa y turismo.
Una de sus medidas de mayor cuestionamiento ha sido la de hacer cumplir la decisión adoptada por el Congreso de su país en 1995 que reconoce a Jerusalén como la capital de Israel, pero dos sectores que fueron fundamentales para colocarlo en la presidencia de su país la reciben con alborozo: la influyente y poderosa comunidad judía, y los cristianos evangélicos que representan un 30% de los monoteístas estadounidenses.
Dos medidas de control migratorio que están en la línea de sus compromisos esenciales de campaña: suspensión del DACA, Acción Diferida para la Llegada en la Infancia, aprobado en la administración Obama, y, el TPS, beneficio provisorio para vivir y trabajar en los Estados Unidos, vigente desde el 2001 para países como Honduras, El Salvador, Haití y Nicaragua, que habían padecido desastres naturales, guerras u otras catástrofes, ninguna de las dos facultaban a generar derechos permanentes de residencia y menos de ciudadanía.

Recién se filtró una inferencia que el presidente Trump luego ha desmentido en la que afirma que países como Haití y El Salvador son un agujero de mierda, para rechazar medidas que favorezcan inmigrantes que entiende que no aportan al fortalecimiento de su país
Si habló en esos términos, lo hizo mal porque hiere la sensibilidad humana y la dignidad de esas comunidades, sin embargo, frente a sus electores es coherente, porque todos los mandatorios, aunque no lo digan, al acoger migración desean que sea de calidad, para nutrirse de sus aportes, y eso nadie lo logra importando pobreza, indocumentación y analfabetismo.

La repuesta de la Casa Blanca da en la diana de los objetivos electorales de Trump “mientras algunos políticos de Washington eligen pelear por otros países, el presidente siempre peleará por el pueblo estadounidense”.
Los adversarios tienen que cuidarse de no hacerle el juego, si lo quieren derrotar.
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